Jean Laurent. Valladolid, casa donde vivió Cervantes. Albúmina, ca. 1870

Nuestro pequeño homenaje a Cervantes

También desde la fotografía se puede rendir un tributo a Cervantes en este 400 aniversario de su muerte, he aquí el nuestro con algunos registros fotográficos del siglo XIX que le recuerdan:

Jean Laurent. Valladolid, casa donde vivió Cervantes. Albúmina, ca. 1870
Jean Laurent. Valladolid, casa en la que vivió Cervantes. Albúmina, ca. 1868-70

El primero de ellos es esta imagen de la “casa en la que vivió Cervantes” en Valladolid. Cuánto dista esta imagen debida a Laurent, de la remozada fachada que podemos ver en nuestros días, aunque seguramente está más próxima a la realidad cervantina. La identificación de la casa se debió a las investigaciones de Santa María de Hita que concluyó en 1862 la localización exacta del inmueble. Pocos años después en 1866 el Ayuntamiento colocó una placa en la fachada que puede verse a la derecha de la imagen.

Ferrier Soulier. Madrid, monumento a Cervantes frente a las Cortes. Albúmina, 1857
Ferrier Soulier. Madrid, monumento a Cervantes frente a las Cortes. Mitad de un par estereoscópico. Albúmina sobre vidrio, 1857

 

Ernest Lamy. Madrid, monumento a Cervantes frente a las Cortes. Mitad de un par estereoscópico. Albúmina. 1863
Ernest Lamy. Madrid, monumento a Cervantes frente a las Cortes. Mitad de un par estereoscópico. Albúmina. 1863

Mostramos también estas dos fotografías de la estatua de Don Miguel de Cervantes Saavedra ante el edificio del Congreso de los Diputados, una obra del escultor Antonio Solá, que ocupa este lugar desde 1835. Las imágenes muestran cómo en el curso de seis años cambia de aspecto, sustituyendo la reducida protección que le rodeaba por un entorno ajardinado, más amplio y amable.

Pero quizá la más curiosa sea ésta otra imagen estereoscópica en la que se recrea el personaje de El Quijote:

William Lake Price.
William Lake Price. Don Quijote de la Mancha en su gabinete. Albúmina estereoscópica iluminada. Albúmina. h. 1855/57

La recreación que hace el pintor y fotógrafo W. Lake Price de la figura del Quijote es bien conocida, figura en los catálogos de museos como el Metropolitan o el Victoria & Albert, éste último incluso posee dos fotografías diferentes de esta misma escena. Sin embargo queremos traer aquí la versión estereoscópica e iluminada que también editó su autor y que es mucho menos conocida, aunque hay que destacar también la decoración que enmarca la escena fotográfica, con motivos quijotescos.

La recreación de escenas de la vida real, o representaciones literarias, fué una tendencia que se manifestó ya en los primeros años de la fotografía, sobre todo en formatos estereoscópicos, a veces con intención sarírica o humorística, o simplemente con una finalidad narrativa.

El desconocido calotipo de E.K. Tenison de la Iglesia de San Pablo en Valladolid

Edward-King Tenison (1805-1878) , un aristocrático personaje anglo-irlandés con castillo propio, es uno de aquellos fotógrafos pioneros – no profesionales – que practicaron con éxito el arte de la fotografía y que nos dejaron un legado excepcional, no sólo por la calidad de su obra sino por la originalidad y frescura que sus imágenes aportan frente a la producción comercial, dominante ya en la década de 1850.

Calotipo de E.K. Tenison de la fachada de la catedral de Valladolid en 1872
Tenison, Edward King. [Fachada de la iglesia de San Pablo en Valladolid]. 1852. Calotipo. (Col. Fernández Rivero)
Él y su esposa, Louisa Mary Anne Anson, realizan un largo viaje por España entre 1850 y 1853, y al tiempo que Edward realiza sus fotografías, Louisa va redactando un libro de viajes y dibujando vistas de los lugares que visitan, un trabajo que será publicado con el título de Castile and AndaluciaDe las imágenes tomadas por Tenison sólo conocemos una pequeña parte, sobre todo las incluídas en el álbum Memories of Spain, 40 calotipos que se custodian en la Bibliothèque National de France, y entre las que no se encuentra esta fotografía de la fachada de la Iglesia de San Pablo en Valladolid.

Sin embargo es fácil suponer que Tenison hiciese tomas de la mayor parte de los pueblos y ciudades que con tanto detenimiento visitaron y que están muy bien descritas en el relato de Louisa. De estas imágenes apenas se conocen copias comerciales, algunas referidas a Granada y la Alhambra fueron editadas en las recopilaciones Souvenirs Photographiques y Recueil Photographique promovidas por la Imprimerie Photographique de Blanquart-Evrard en 1853 y 1854. Otras fueron expuestas, aunque en escasas ocasiones, como en The Irish Industrial Exhibition en 1853, en las que sus fotografías “… of the city of Toledo; the view of the east end of Burgos Cathedral, … the Church of San Pablo. at Valladolid; and the Royal Palace of Madrid”, fueron muy alabadas sobre todo por el gran tamaño de los positivos.  También se presentaron en las exposiciones anuales de la Photographic Society of London de 1854 y 1855, en las que se incluyeron al menos cinco fotografías, una de ellas la “Plaza de la Magdalena” en Sevilla, una de las imágenes incluidas en “Memories of Spain”. Sabemos además que en estos eventos compartió cartel con Charles Clifford.

El Fondo fotográfico de la Universidad de Navarra posee algunos de estos escasos calotipos diferentes de los presentados en Memories of Spain: La portada del convento de Santa Paula y el patio del Alcazar en Sevilla.

Tras su debut fotográfico en España, Edward realizó fotografías en su Irlanda natal, en Normandía, Bélgica y Argelia. Hay también alguna crónica local que nos cuenta otras curiosidades de la familia, como que Louisa M. Anson fotografió los paisajes cercanos a Kilronan Castle, sus jardines, las fiestas con sus invitados… incluso al personal de servicio entre quienes se hallaba el mayordomo español llamado Díaz, que reclutaron en Madrid, ya que estaba refugiado en la embajada británica  por ser desertor del ejército. Los álbumes de fotos estaban depositados en la biblioteca del castillo.

La Iglesia de San Pablo de Valladolid, un templo gótico tardío construido gracias al patrocinio de fray Juan de Torquemada entre 1845 y 1868, formaba parte del desaparecido convento de San Pablo y San Gregorio, descrito por el cronista del siglo XV Antoine Lalaing como el “más hermoso convento de Dominicos que haya en el mundo”. Su más claro valor es la magnífica fachada plateresca, obra de Simón de Colonia, que afortunadamente ha sido objeto de una reciente restauración.

Bibliografía: Taylor, Toger; Schaaf, Larry John. Impressed by Light: British Photographs from Paper Negatives, 1840 – 1860. Metropolitan Museum of Art, 2007. (Disponible parcialmente)

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