Fernández Rivero, Juan Antonio. Poster "La Farola, 150 años fotografiando la ciudad". Málaga, 2008

Málaga, fotografías desde la Farola (1852-1900)

La Farola de Málaga y sus vistas

Para los fotógrafos, de ayer y de hoy, existen puntos de vista privilegiados para hacer una toma de un determinado paisaje. Además suele suceder que el tiempo no hace sino confirmar la idoneidad del enclave, y la obra de sucesivas generaciones de fotógrafos nos muestra el paso de los años sobre el mismo fondo, que va cambiando en virtud de la historia que pasa por él.

Este es el caso de La Farola de Málaga, una auténtica «atalaya fotográfica». Desde que en 1852, en los albores del nacimiento mismo de la Fotografía, subió el primer fotógrafo del que tenemos constancia, fueron muchos los que se animaron a plasmar en una placa la magnífica panorámica de la ciudad y el puerto que desde allí se contempla. Lo que caracteriza a estas fotografías es que en todas ellas la torre de la catedral se recorta sobre la silueta de los Montes de Málaga, exactamente en el mismo punto.

English abstract:

For the photographers, from yesterday and today, there are privileged points of view to make a shot of a particular landscape. Furthermore, it usually happens that time merely confirms the suitability of the enclave, and the work of successive generations of photographers shows us the same background over the years, changing under the history that flows through him. This is the case of the lighthouse La Farola of Malaga. Since 1852, at the dawn of the beginning of photography, when climbed the first photographer that we have proof, many people were encouraged to capture into a photographic plate the magnificent view of the city and the port. This study shows and analyzes the most interesting shots made during the 19th century. A contribution to the history of photography.

Las más antiguas que hoy se conservan datan de 1857 y 1858. Son 150 años contemplando la ciudad y siendo cada una de ellas testigo de su continua evolución. La Colección Fernández Rivero, que reúne la más completa colección fotográfica de la Málaga del siglo XIX, mostró algunas de estas piezas en una exposición realizada en 2008, y publicó un completo trabajo de investigación:

Portada del libro: Málaga, Fotografías desde la Farola
Portada del libro: Málaga, Fotografías desde la Farola

Las más interesantes son aquellas extensas panorámicas que unen varias piezas para recorrer todo el perfil costero, desde los barrios industriales del oeste hasta la plaza de toros o la playa de la Malagueta. Encontramos también tomas más reducidas, que centran la vista en el Muelle Viejo con el Monte de Gibralfaro al fondo. Pero la más repetida es la que fija su objetivo en el monumento más emblemático de la ciudad, la Catedral. En ellas y en las grandes panorámicas  podemos comprobar cómo su única torre corta la silueta de los Montes de Málaga siempre en el mismo punto. Esta es la prueba inequívoca que confirma el emplazamiento que eligió el fotógrafo: la cima de la Farola. Las extraordinarias panorámicas de Martínez Sánchez/Laurent o de Joaquín Oses quedarán así para siempre asociadas a la Farola.

Lo que más nos llama la atención de estas vistas es lo evidente que resulta todo, la facilidad con que podemos identificar los principales hitos, tanto geográficos como urbanos, del paisaje malagueño: el cerro de la Tortuga, el monte Coronado, la torre del Atabal, los campanarios del Carmen y Santo Domingo, las torres de San Juan, los Mártires y San Felipe, los conventos de la Trinidad y los Ángeles, el Hospital civil, el barrio de la Coracha, y por supuesto la Catedral, la Aduana, la Alcazaba, el castillo de Gibralfaro, la Acera de la Marina, la Cortina del Muelle, las instalaciones portuarias, etc… Conforme avanza el siglo XX la vegetación del Parque y sobre todo el enorme crecimiento urbanístico, forman una barrera, y el punto de vista de la Farola parece no ser suficiente para asomarse al interior y ver la ciudad tras ella. Sin embargo y aún con el paso del tiempo una panorámica reciente nos devuelve un interesante retrato de la ciudad con la fachada marítima de la Málaga de siempre y desde la Farola aún podemos ver la torre de la Catedral recortándose sobre el mismo enclave de los Montes malagueños.

Sobre las imágenes:

1 – Anónimo. Detalle de una panorámica de Málaga desde el puerto mostrando la línea visual que va desde la Farola a la torre de la Catedral. Albúmina. h.1890

2 – Juan Antonio Fernández Rivero. Imágen esquemática de la torre de la Catedral de Málaga, mostrando el punto en que la torre ser recorta sobre la silueta de los montes. 2008

3 – Martínez Sánchez. La Farola de Málaga. Albúmina. 1866

4 – Joaquín Oses. Panorámica de Málaga desde la Farola (detalle). Albúmina. 1875

5 – Juan Antonio Fernández Rivero. Panorámica de Málaga desde la Farola. Fotografía digital. 2005

Ernest Lamy_Málaga_Fuente la Alameda_Albúmina_estereoscópica_1863

Ernest Lamy en España, 1863

«A las 9 de la mañana del día 23 de mayo de 1863, Ernest Lamy estampa su firma en el libro de visitas de la Alhambra. Tiene 35 años y es ya un experimentado fotógrafo que ha decidido introducirse en el negocio de la edición de cartulinas estereoscópicas.»

Ernest Lamy_Málaga_Fuente la Alameda_Albúmina_estereoscópica_1863
Ernest Lamy. Málaga, Fuente de la Alameda. Albúmina. Estereoscópica, 1863                          (Colección Fernández Rivero de Fotografía Antigua)

Con esta frase comienza el relato sobre el viaje de este fotógrafo francés que nos visitó en el remoto 1863 y dejó fiel testimonio de ello en su colección de vistas estereoscómicas de la España de mediados del siglo XIX. Según nuestra propia investigación:

«La primera noticia que encontramos sobre este fotógrafo, aparece en los anuarios de comienzos de la década de 1860 en asociación con Lacroix [Elie], como estereoscopistas domiciliados en rue Meslay 40 de París. Pero esta asociación debió ser breve pues enseguida aparece con estudio propio, primero en 24 rue d’Enghien, luego en 44 rue de Clichy (hasta 1875) y por último en 38 rue de Turbigo. Durante la década de los sesenta es un profesional respetado en París, varias veces mencionado en La Lumiere como buen retratista. Aunque su actividad más importante se centró en la edición de vistas estereoscópicas, de las que llegó a editar alrededor de un millar.» … Saber más

¿Cual fué su recorrido por España y cuantas fotografías realizó?:  «Casi por azar y de forma inesperada logramos un ejemplar de su catálogo de vistas españolas. Una sola hoja impresa por ambas caras, fechada el uno de enero de 1864, que relaciona sucintamente los 114 títulos de su colección española (de los cuales la CFRivero ha reunido 100), divididas en las ciudades visitadas: Madrid, Aranjuez, Toledo, Córdoba, Sevilla, Granada, Málaga, Alicante, Valencia y Barcelona.

Una selección bastante ajustada en la que se echan de menos ciudades tan históricas o incluso si se nos permite el término, turísticas, como Burgos, Segovia o El Escorial. Pero Lamy parece tener claras sus prioridades, y quizás también sus posibilidades, y opta por sobreponderar la cuota andaluza. El orden de su catálogo y numeración parece darnos también el de su periplo. Probablemente entró, como casi todos, por el paso vasco de los Pirineos, pero no se detiene hasta Madrid, capital del reino y visita por tanto obligada. De sus posibles alrededores cercanos e históricos (Segovia, La Granja, El Escorial, Aranjuez) solo visita el último, porque al fin y al cabo está en el paso hacia Toledo, ciudad imposible de excluir en una mínima representación española. Continuando hacia el sur, visita las tres grandes ciudades de pasado árabe: Córdoba, Sevilla y Granada. Deja de lado Cádiz, que queda fuera del circuito, y sin embargo también se detuvo en Málaga y Alicante …»

Puedes consultar el artículo completo:

La fotografía estereoscópica que ilustra esta nota, muestra la «Fuente de Génova«, la única fuente renacentista de Málaga, en la plaza que abría la ciudad al puerto, en lo que actualmente es la Plaza de la Marina. (Ver mapa)

La investigación:

Para quienes no conozcan la historiografía sobre los pioneros de la fotografía en España, hay que señalar que lo más interesante de este trabajo ha sido la localización e identificación de esta colección, a partir de escasas referencias y con el único dato identificativo de su firma JA en las cartulinas. Gracias a estas estereoscopias ha sido posible aportar los datos reflejados en el artículo, que forma parte del catálogo de la exposición “Una imagen de España. Fotógrafos estereoscopistas franceses (1856-1867)“, junto a las colecciones de otros estereoscopistas franceses contemporáneos de nuestro autor, y que en conjunto han supuesto el descubrimiento de más de mil imágenes.

Entradas relacionadas

¡Gracias por leer esta entrada!

Si te ha gustado… ¡difúndela!

Grabado de Doré de Málaga y fotografía de Spreafico de la misma imagen

«Tomado de fotografía». Grabados al descubierto

Grabado de Doré de Málaga y fotografía de Spreafico de la misma imagen

La primera de las técnicas utilizadas para reproducir por medios impresos una imagen fue el grabado.

Bien en imágenes grabadas directamente o reproduciendo otras que originalmente estaban realizadas por otros medios: dibujo, óleo … el grabado fué ganando en perfección y conquistando su propio terreno, ya que sus posibilidades de multiplicación le conferían una gran capacidad de difusión.

Pero ¿que pasa cuando aparece la fotografía?. Ya hemos comentado la evolución de los diferentes métodos para la reproducción fotomecánica de la imagen fotográfica, y la larga espera de casi 4o años hasta la incorporación de la fototipia. Mientras tanto, la edición debía incorporar la fotografía al material impreso… y lo hizo, lógicamente utilizando el grabado también para traducir las fotografías.

Son muchos los casos en que un grabado nos hace sospechar sobre su origen fotográfico, el encuadre, la perspectiva, el detalle a veces… y en algunas ocasiones junto a la firma del autor del grabado, aparece la nota: «Realizado a partir de fotografía», aunque rara vez se incluyó también el nombre del artista fotógrafo. Lo habitual es la ausencia de datos sobre  el origen de la imagen y su artífice. Como sucedió también en los casos en que la fotografía sirvió de modelo a la pintura, se obvia informar de la identidad de su autor, por considerarla un mero auxilio a la realización de la obra por el artista grabador que firma como el único creador de la imagen impresa. Hasta el punto que de la mayor parte de estos grabados no se han conservado las fotografías de las que proceden, que muy posiblemente fueron desechadas una vez cumplida su función.

Afortunadamente no sucedió esto en todos los casos, y una preciosa muestra de ello son las imágenes que aquí comentamos: Grabado y fotografía de una misma escena en el puerto de Málaga.

EL GRABADO:

Forma parte de la serie creada por Gustave Doré para la publicación Voyage en Espagne, que apareció en la revista Le Tour du Monde, editada en París entre los años 1862-1873. El relato recoge los textos del varón Charles Davillier que viajó con Doré por todas las regiones españolas. El grabado que comentamos está titulado Málaga: La cathedrale et le port.- Dessin de Gustave Doré, y aparece en la página 273 del vol. correspondiente al 2º semestre de 1865. Este relato se publicó de nuevo en formato libro con el título L’Espagne. París, 1874, y es uno de los más significativos reflejos de la imagen romántica de España que los libros de viajes proyectaban en Europa sobre nuestro país.

LA FOTOGRAFÍA:

Pertenece a la colección de vistas malagueñas del fotógrafo local José Spreafico, de origen italiano pero activo en Málaga desde principios de la década de 1860 hasta al menos 1877. Aunque de esta misma imagen existen copias en otros formatos (tamaño álbum y estereoscópico) la que aquí ofrecemos está realizada en el formato carte de visite, tan de moda en aquellos años. Spreafico intercambió con el fotógrafo estereoscopista parisino Ernest Lamy algunas placas durante la visita de éste a Málaga en 1863, entre las cuales también se incluyó la vista del puerto. De esta forma la imagen circuló por Europa incorporada a la colección española que Lamy editó en París, en formato estereoscópico, a principios de 1864.

La coincidencia entre ambas es prácticamente total, las líneas que componen el paisaje urbano, sus detalles y proporciones. El espectador solo aprecia la diferencia en el primer plano, en el que Doré (como era habitual) incluye algunos elementos y personajes imaginarios para dar mayor fuerza a la imagen.

Nunca sabremos si la fotografía llegó hasta las manos de Doré en Málaga durante su viaje o si la adquirió en París a su regreso. En cualquier caso aquí queda este doble testimonio, un paisaje insólito para muchos malagueños del siglo XXI.