“Tomado de fotografía”. Grabados al descubierto

Grabado de Doré de Málaga y fotografía de Spreafico de la misma imagen

La primera de las técnicas utilizadas para reproducir por medios impresos una imagen fue el grabado.

Bien en imágenes grabadas directamente o reproduciendo otras que originalmente estaban realizadas por otros medios: dibujo, óleo … el grabado fué ganando en perfección y conquistando su propio terreno, ya que sus posibilidades de multiplicación le conferían una gran capacidad de difusión.

Pero ¿que pasa cuando aparece la fotografía?. Ya hemos comentado la evolución de los diferentes métodos para la reproducción fotomecánica de la imagen fotográfica, y la larga espera de casi 4o años hasta la incorporación de la fototipia. Mientras tanto, la edición debía incorporar la fotografía al material impreso… y lo hizo, lógicamente utilizando el grabado también para traducir las fotografías.

Son muchos los casos en que un grabado nos hace sospechar sobre su origen fotográfico, el encuadre, la perspectiva, el detalle a veces… y en algunas ocasiones junto a la firma del autor del grabado, aparece la nota: “Realizado a partir de fotografía”, aunque rara vez se incluyó también el nombre del artista fotógrafo. Lo habitual es la ausencia de datos sobre  el origen de la imagen y su artífice. Como sucedió también en los casos en que la fotografía sirvió de modelo a la pintura, se obvia informar de la identidad de su autor, por considerarla un mero auxilio a la realización de la obra por el artista grabador que firma como el único creador de la imagen impresa. Hasta el punto que de la mayor parte de estos grabados no se han conservado las fotografías de las que proceden, que muy posiblemente fueron desechadas una vez cumplida su función.

Afortunadamente no sucedió esto en todos los casos, y una preciosa muestra de ello son las imágenes que aquí comentamos: Grabado y fotografía de una misma escena en el puerto de Málaga.

EL GRABADO:

Forma parte de la serie creada por Gustave Doré para la publicación Voyage en Espagne, que apareció en la revista Le Tour du Monde, editada en París entre los años 1862-1873. El relato recoge los textos del varón Charles Davillier que viajó con Doré por todas las regiones españolas. El grabado que comentamos está titulado Málaga: La cathedrale et le port.- Dessin de Gustave Doré, y aparece en la página 273 del vol. correspondiente al 2º semestre de 1865. Este relato se publicó de nuevo en formato libro con el título L’Espagne. París, 1874, y es uno de los más significativos reflejos de la imagen romántica de España que los libros de viajes proyectaban en Europa sobre nuestro país.

LA FOTOGRAFÍA:

Pertenece a la colección de vistas malagueñas del fotógrafo local José Spreafico, de origen italiano pero activo en Málaga desde principios de la década de 1860 hasta al menos 1877. Aunque de esta misma imagen existen copias en otros formatos (tamaño álbum y estereoscópico) la que aquí ofrecemos está realizada en el formato carte de visite, tan de moda en aquellos años. Spreafico intercambió con el fotógrafo estereoscopista parisino Ernest Lamy algunas placas durante la visita de éste a Málaga en 1863, entre las cuales también se incluyó la vista del puerto. De esta forma la imagen circuló por Europa incorporada a la colección española que Lamy editó en París, en formato estereoscópico, a principios de 1864.

La coincidencia entre ambas es prácticamente total, las líneas que componen el paisaje urbano, sus detalles y proporciones. El espectador solo aprecia la diferencia en el primer plano, en el que Doré (como era habitual) incluye algunos elementos y personajes imaginarios para dar mayor fuerza a la imagen.

Nunca sabremos si la fotografía llegó hasta las manos de Doré en Málaga durante su viaje o si la adquirió en París a su regreso. En cualquier caso aquí queda este doble testimonio, un paisaje insólito para muchos malagueños del siglo XXI.

Nopales para el cultivo de la cochinilla en Tenerife, Islas Canarias

Expedición del Challenger – Nuevas fotografías

Navío Challenger
El Challenger anclado en el puerto de St. Thomas (Álbum prof. Moseley, Royal Geographical Society)

Una de las más conocidas y documentadas expediciones científicas del siglo XIX,  fué sin duda la del Challenger. Modelo de la moderna investigación oceanográfica, tuvo lugar entre 1872 y 1876.

El proyecto incluyó desde un principio la realización de fotografías de los lugares explorados, de cuya realización se encargaron los ingenieros Thomas Mitchell y George White.

En la CFR podemos encontrar algunas imágenes de este viaje, muy poco conocidas, como la que mostramos aquí abajo, tomada en las Islas Canarias, en concreto en Tenerife:

Nopales para el cultivo de la cochinilla en Tenerife, Islas Canarias

“Cochineal, Teneriffe, wrapped up on Opuntia”. 1873. Albúmina
En la imagen se aprecia una plantación de nopales destinados a la cria de la cochinilla, con algunos agricultores faenando junto a las plantas curiosamente envueltas en telas blancas.